Parejas aisladas

Parejas aisladas

¿Qué tan sano es convivir todo el tiempo en pareja y evitar las relaciones sociales? Hay parejas que, por elección o por su naturaleza reservada, prefieren no tener relaciones sociales, salvo por motivos profesionales o familiares. La pareja encerrada en sí misma desde hace años es una pareja en peligro, crea una dependencia. Al principio, una pareja quiere consumir su amor tan intensamente como lo siente. 

Cada separación parece insuperable, incluso cuando se produce para pasar tiempo con otras personas queridas. Entonces, prefieren quedarse juntos en casa, para ser libres de darse todas las muestras de afecto que quieran, sin preocuparse por lo que otros puedan pensar.

Es un momento en el que solo parecen necesitarse el uno al otro. Sin embargo, una pareja necesita construirse enfrentándose al mundo exterior. De hecho, el paso del tiempo implica que se realicen ajustes y se establezcan dinámicas en la relación.

Ahora bien, si no se confronta el mundo exterior con la pareja, la evolución de la relación queda limitada y restringida. Eso es así porque se reducen las situaciones susceptibles de fortalecer a la pareja, siendo el principal riesgo que se tarde demasiado tiempo en descubrir cómo es el otro en la relación con los demás, su familia y sus amigos. Además, hay que destacar que un círculo social nutrido alrededor de la pareja enriquece la comunicación. Los temas de diálogo se diversifican y las experiencias indirectas permiten que los dos se enriquezcan.

Hay personas que son asociales, es decir que tiene poco interés por interactuar con los demás, que no disfruta estando rodeado de multitudes y suele disfrutar de actividades más solitarias o en este caso solo con su pareja. Esto no significa que exista un problema emocional o de salud mental. Simplemente se trata de una baja preferencia e interés por la vida social. Sin embargo, ¿hasta cuándo? ¿Puede una pareja sobrevivir si no se alimenta de relaciones con otras personas?

La pareja establecida desde hace varios años que ha perdido toda relación social está en peligro. Se ha aislado, con lo que ha reducido su registro social, volviéndose mucho más vulnerable. Su círculo de apoyo ha disminuido y cualquier contratiempo serio sobre uno de los dos, hará que uno se apoye totalmente en el otro. Esto es así porque no cuenta con otras opciones sociales.

El aislamiento se produce cuando la persona se dedica de manera exclusiva y completa a la relación de pareja, abandonando las relaciones sociales con otras personas, con amigos, familiares incluso dejar de hacer actividades gratificantes.

Muchas personas, a pesar de estar en una situación de aislamiento niegan tal situación, o bien niegan que la causa se deba a una prohibición explicita de la pareja. Una de las partes de la pareja, puede ser una persona abusadora, en raras ocasiones va a prohibir explícitamente que la pareja vea a alguien o haga algo de manera independiente. Más bien se vale de una serie de manipulaciones, el aislamiento va avanzando de una manera sutil y progresiva.

La codependencia en las relaciones de pareja es un patrón de comportamiento en el cual una persona tiende a sacrificar sus propias necesidades y bienestar en favor de satisfacer constantemente las necesidades emocionales, físicas o psicológicas de su pareja. Incluso antes de la pandemia, algunas investigaciones evidenciaron que a las parejas que están socialmente aisladas les va peor que a las que están bien integradas en sus redes sociales.

Las personas alrededor de este tipo de parejas no se dan cuenta de que se han desarrollado problemas de dependencia y/o episodios de maltrato. Siguen dando por hecho que la pareja está bien. El aislamiento de las parejas es siempre una señal de alarma cuando se produce una ruptura de una relación entre amigos sin motivo aparente. Y el aislamiento, los hace perder amigos, familia y toda red de apoyo social.

Las relaciones funcionan mejor en sociedad, cuando las parejas coinciden en la frecuencia con la que quieren salir y asistir a eventos sociales o visitar amigos y familiares, pero pueden enfrentar dificultades cuando no están de acuerdo en este sentido.

Cuando los miembros de la pareja difieren en sus necesidades sociales, deben alcanzar un acuerdo si quieren evitar problemas. Ambos tienen que decidir con qué frecuencia y a qué reuniones sociales asistirán. Lo que queremos decir es que las buenas soluciones son solo aquellas que benefician realmente a los dos. Una persona puede decidir asistir a un evento sin su pareja. Como dijimos antes, acumular experiencias en el apartado social de manera individual enriquece la relación, ya no solo en cuanto a conversación, sino también en cuanto a contactos.