- Los niños y niñas que juegan habitualmente con sus progenitores tienen menos probabilidades de padecer ansiedad, depresión, agresividad y problemas de sueño.
- Si bien la adolescencia puede ser un período de mayor riesgo para desarrollar enfermedades mentales, es también un momento crítico de la vida para formar un comportamiento saludable y habilidades sociales y emocionales.
- Se estima que 1 de cada 7 adolescentes de entre 10 y 19 años vive con una enfermedad mental diagnosticable y el 50% de las enfermedades mentales inician antes de los 14 años.
El juego es una parte vital del desarrollo infantil. Proporciona a los niños una oportunidad de aprendizaje holístico y les ayuda a desarrollar habilidades importantes que serán esenciales para su éxito en la vida adulta.
La salud mental es un componente esencial del bienestar integral de los niños, niñas y adolescentes, especialmente durante la adolescencia. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente entre el 10% y el 20% de los y las adolescentes experimentan problemas de salud mental en todo el mundo y la mitad de todas las enfermedades mentales comienzan antes de los 14 años.
El juego es una gran herramienta que los ayuda también a desarrollar su autoestima y confianza, especialmente cuando se les anima a tomar riesgos y a ser creativos, reduce el estrés y la ansiedad, y mejora su bienestar emocional y mental. Al sentirse seguros y cómodos en un ambiente de juego, los niños pueden experimentar con nuevas ideas y habilidades sin temor al fracaso o al juicio de los demás.
El juego es una forma efectiva de fomentar la relación entre padres e hijos, así como entre niños y sus compañeros. Al jugar juntos, los niños pueden aprender a trabajar en equipo, a respetar las reglas y a resolver conflictos de manera constructiva.
Pero qué pasa cuando los niños crecen y llega la adolescencia, un periodo básico para la formación, la maduración y el descubrimiento personal. El juego empieza a perder importancia entre los jóvenes a partir de los doce años. Dejan de interesarles juegos tradicionales que antes preferían porque ahora les parecen “infantiles”.
Durante esta etapa el juego permite aprender valores y lecciones para toda la vida de forma divertida. Es fundamental para el desarrollo de capacidades y cualidades y refuerza la salud mental y el bienestar de las juventudes. Amplía las relaciones sociales. Lo hace a través del trabajo en equipo, el respeto, la aceptación de normas y la cooperación y puede servir para reducir conductas de riesgo (violencia, abusos, consumo de sustancias, sexualidad precoz y embarazos no deseados, obesidad, bulimia, etc.).
Sin embargo, en los últimos años los adolescentes no lo tienen fácil. A edades cada vez más tempranas, los jóvenes se hacen consumidores de moda y tecnología. Y practican nuevas formas de ocio y entretenimiento (consumo masivo de alcohol, sexualidad precoz y abuso de sustancias). Las tecnologías (televisión, consolas, tabletas, y sobre todo el móvil), empiezan a sustituir al juguete tradicional. Cada vez hay más sitios en internet que disponen de juegos en línea. Conectan a jugadores disponibles en la red. Las conversaciones, charlas o “chateos” con los amigos a través de las nuevas formas de comunicación donde también aparecen los riesgos. Entre otros, como trastornos conductuales asociados a la adicción a internet, ansiedad cuando se está desconectado y/o acceso a contenidos inadecuados.
Por ejemplo, Roblox es un entorno digital que, si bien fue creado para fomentar la creatividad y la interacción social, también conlleva ciertos riesgos. Es mucho más que un simple videojuego; es un ecosistema digital donde los usuarios pueden jugar, crear sus propios mundos virtuales y socializar con otros jugadores. Se presenta como un metaverso donde cada experiencia es diseñada por los propios usuarios, permitiendo una gran variedad de juegos y desafíos. Según el sitio especializado playerauctions.com, Roblox tiene en promedio 2,124,882 jugadores activos al día. A pesar de su aparente inocencia, este juego ha despertado preocupaciones entre los padres por los riesgos que puede implicar por la conexión en red con cualquier persona.
El juego digital tiene valor educativo para el desarrollo del adolescente. Pero también pueden causar adicción, pérdida de interés en otras actividades más formativas, e incluso modificar su conducta en forma desfavorable.
La supervisión infantil nunca se puede delegar ni dar por supuesta. Permitir que tu hijo menor de 13 años abra un perfil en redes sociales o en videojuegos puede parecer inofensivo. No siempre es así. No terminamos de asumir que los riesgos a los que estamos expuestos por la red tienen tanta o más importancia que aquellos otros que tienen un carácter físico y palpable.
Los padres deben educar en un buen uso del juego y de las nuevas tecnologías. No dejen de prestar atención al adolescente. Cuando noten excesiva dedicación del hijo al juego, excesiva respuesta emocional al mismo, mal uso del dinero, reacciones agresivas ante las respuestas erróneas, o cuando detecten que el juego está cambiando sus rutinas sociales, personales, familiares y escolares, deben incidir en un uso apropiado y responsable, o incluso, consultar con un profesional para corregir el problema pronto.
Soledad Garcés, directora de la Fundación de la Convivencia Digital comenta “Este tipo de actividades restan un valioso tiempo para desarrollar habilidades que son fundamentales para el crecimiento. No creo que todos los videojuegos sean nocivos, pero su uso inadecuado puede generar trastornos en el desarrollo infantil de los cuales, nos podemos arrepentir en unos años más”.
“Los videojuegos más usados hoy en día, tienen una estructura de diseño que los hace fuertemente adictivos. Se pueden jugar en línea con amigos, dan premios y gratificaciones a los usuarios, permiten conexión 24/7 y no tienen fin. Estas características los convierten en una actividad de riesgo para menores de edad, que aún no han desarrollado las capacidades cerebrales para gestionar su voluntad y autorregulación. Si bien, no todos los jugadores van a desarrollar adicción al juego Roblox, es probable que se estén exponiendo a potenciales alteraciones conductuales promovidas por este tipo de aplicaciones”.