El conocimiento de las “diosas” proporciona a las mujeres medios de entenderse a sí mismas y de entender sus relaciones con hombres y mujeres, con sus padres, amantes e hijos.
Toda mujer tiene un papel fundamental en el desarrollo de la historia de su propia vida. Existen dimensiones míticas en cada una de ellas. Las mujeres siempre están en la búsqueda de ser mejores protagonistas o heroínas en las historias de su propia vida.
Para llegar a ello, las mujeres tienen que tomar opciones conscientes que moldeen sus vidas, pueden también ser inconscientes de las poderosas fuerzas internas que influyen en lo que hacen y cómo se sienten. Estas fuerzas son diferentes tipos de energía que fluyen a través de su ser y que se llaman arquetipos. Una forma de describir las distintas cualidades que desarrollan las mujeres es a través de hacer una analogía con las diosas griegas.
Estos poderosos patrones internos, o arquetipos, son responsables de las principales diferencias entre las mujeres. Lo que llena a un tipo de mujeres puede no tener sentido para otro, dependiendo de cuál es la “diosa” que está activa en ellas. Estos patrones de diosas también ofrecen revelaciones de lo que es motivador (incluso irresistible), frustrante o satisfactorio para algunas mujeres y no para otras. También pueden existir muchas “diosas” en una sola mujer. Cuanto más complicada es ésta, más probable es que haya muchas “diosas” activas en ella.
Según el libro “Las diosas de cada mujer” de Jean Shinoda Bolen, habla de un camino del autoconocimiento como una vía hacia el sentido. La intención es que las mujeres profundicen a través de los arquetipos femeninos para entender su propio significado de ¿qué significa para ti ser mujer? Hay 3 grupos de diosas:
LAS DIOSAS VÍRGENES.
- Artemisa: diosa de la caza y de la luna.
- Atenea: diosa de la sabiduría y de la artesanía.
- Hestia: diosa del hogar y de los templos.
Estas 3 diosas personifican los aspectos independientes, activos y de no-relación de la psicología femenina. Artemisa y Atenea son arquetipos orientados hacia afuera y hacia el logro, mientras que Hestia enfoca su atención hacia adentro.
Las 3 representan impulsos internos en las mujeres para desarrollar talentos, ir en pos de intereses, resolver problemas, competir con los demás, expresarse de manera articulada con palabras o mediante formas artísticas, poner su entorno en orden o llevar vidas contemplativas.
Cuando una mujer vive toda su vida un arquetipo de virgen, quiere decir que una parte significativa de ella es psicológicamente virginal, no que sea física y literalmente virgen. Una parte de su psique ´no pertenece a nadie´.
El arquetipo de la diosa virgen – Artemisa, Atenea o Hestia – es un arquetipo dominante, la mujer es “completa-en-sí-misma”. Por lo tanto, como describió Harding: “Una mujer que es virgen, completa-en-sí-misma, hace lo que hace, no por algún deseo de agradar, no para gustar o ser aprobada, ni siquiera por sí misma; no por algún deseo de obtener poder sobre otra persona, para captar su interés o su amor, sino porque lo que hace es verdad.
Desde el punto de vista psicológico, la diosa virgen es esa parte de una mujer que no ha sido tallada, ni por las expectativas colectivas, sociales y culturales (determinadas por los hombres) de lo que debe ser una mujer, ni por un juicio masculino concreto sobre ella.
LAS DIOSAS VULNERABLES: HERA, DEMÉTER Y PERSÉFONE.
- Hera: diosa del matrimonio.
- Deméter: diosa de las cosechas.
- Perséfone: reina del mundo subterráneo.
Estas tres diosas personifican arquetipos que representan los papeles tradicionales de las mujeres: esposa, madre e hija. Son las diosas orientadas hacia la relación, cuya identidad y bienestar dependen de tener relaciones significativas. En sus mitologías, estas tres diosas fueron violadas, raptadas, dominadas o humilladas por dioses masculinos.
Las tres respondieron de una manera característica: Hera, con rabia y celos, Deméter y Perséfone, con depresión. Cada una de ellas manifestó síntomas que se parecían psicológicamente a la enfermedad.
Cuando estas diosas son los arquetipos dominantes, el impulso que las motiva es la relación más que el logro, la autonomía o una nueva experiencia.
Las diosas vulnerables fueron escogidas como víctimas. Hera fue humillada y engañada por su marido, Zeus, que no tenía en cuenta su necesidad de fidelidad. Tanto Deméter como Perséfone fueron violadas.
Como mujeres humanas en situaciones de inferioridad, sufrimiento e indefensión, las tres diosas vulnerables manifiestan síntomas psiquiátricos.
LAS DIOSAS ALQUíMICAS.
Afrodita
- A Afrodita, diosa del amor y de la belleza, la sitúo en una categoría por derecho propio como la diosa alquímica, una calificación adecuada para el proceso mágico o poder de transformación que ella, por sí sola, poseía.
- El arquetipo de Afrodita rige el disfrute del amor, la belleza, la sexualidad y la sensualidad de las mujeres. Afrodita impulsa a las mujeres a realizar las funciones creativas y procreativas.
- Cuando Afrodita está presente como el arquetipo principal en la personalidad de una mujer, se enamora con frecuencia y facilidad. Posee un magnetismo personal que atrae a otras personas dentro de un campo cargado eróticamente, que potencia la toma de conciencia sexual.
El conocimiento de las “diosas” también ofrece a los terapeutas que trabajan con mujeres, útiles percepciones clínicas de los conflictos interpersonales e intrapsíquicos de sus pacientes. Los patrones de las diosas ayudan a explicar las diferencias de personalidad; aportan información sobre el potencial de las dificultades psicológicas y de los síntomas psiquiátricos. También indican las maneras en que puede evolucionar una mujer con un determinado patrón de diosa.
Una vez que la mujer se vuelve consciente de las fuerzas que influyen en ella, obtiene el poder que ese conocimiento proporciona. Las “diosas” son fuerzas poderosas e invisibles que moldean la conducta e influyen en las emociones. El conocimiento acerca de las “diosas” dentro de las mujeres constituye un nuevo territorio para el aumento de la conciencia sobre las mujeres. Cuando una mujer sabe qué “diosas” son las fuerzas dominantes dentro de ella, adquiere autoconocimiento sobre la fuerza de ciertos instintos, las prioridades y las capacidades, y también las posibilidades de encontrar un propósito personal de las opciones que toma y que otras personas pueden no estimular.