Habrá parejas o miembros de la misma que tengan muy claro que no van a poder superar la ruptura de bases esenciales que supone para ellos la infidelidad y que consideran que no puede reconstruirse. Y esto hay que saber reconocerlo y aceptarlo.
Como decíamos, superar o no una infidelidad va a depender totalmente de cada pareja, sus personalidades, las circunstancias de la infidelidad, el momento, las formas en las que se descubre, etc. Habrá otras parejas que quieran mantener y reconstruir la pareja. Ante esta decisión debemos tener claras una serie de realidades que son frecuentes en gran parte de los casos:
- Debemos ser conscientes de que la pareja no volverá a ser la misma. El objetivo no va a ser volver a lo que era la pareja, sino construir una nueva rescatando partes de la anterior.
- Reconstruir la pareja llevará un tiempo; es un proceso que a algunas parejas les cuesta más o menos.
- Intentar entender qué ha pasado en la pareja para que se haya dado la infidelidad, entender que detrás de la infidelidad hay una historia que descubrir.
- Aceptar la rabia, el enfado del miembro no infiel, pero sin olvidar que el miembro infiel también acarrea su sufrimiento, culpa, confusión…
- Si fuiste tú quien fue infiel, asume la responsabilidad de tus actos. Y toma acciones como poner fin a la aventura y deja de tener contacto con esa persona. Si se trata de un compañero de trabajo, la comunicación debe ser estrictamente laboral. Si eso no es posible, considera buscar otro trabajo.
- Reconocer los errores cometidos y expresar arrepentimiento genuino puede ser el primer paso para reconstruir la confianza perdida.
- Resulta muy difícil compartirlo con personas de nuestro entorno más cercano porque causa sensaciones de vergüenza, miedo a ser juzgados o a que no nos entiendan, pero es tremendamente positivo poder elaborar todas las emociones que surgen también fuera de la pareja.
- Una terapia de pareja que pueda ayudarnos a conseguir poder entender por qué se ha llegado a una infidelidad, mirar de frente lo que nos hace sentir, desahogar la rabia y el dolor, y poder elaborarlo. La terapia matrimonial puede ayudar a poner la infidelidad en perspectiva, identificar los problemas que podrían haber contribuido a que sucediera, aprender a reconstruir y fortalecer la relación, y evitar el divorcio, si ese fuera el objetivo.
Es cierto que superar el engaño y la traición que supone una infidelidad en la pareja es un trabajo duro y doloroso. Sin embargo, si nuestra decisión es superarla, será importante poder compartir cómo nos sentimos fuera de la pareja. Recupera la confianza puede llevar a la reconciliación. Determinen un cronograma y un proceso. Si fuiste infiel, admite la culpa y busca que tu pareja te perdone. Si tu pareja te fue infiel, perdónala cuando seas capaz de hacerlo. Busquen la comprensión mutua.
Si ambos se comprometen a sanar su relación, la recompensa puede ser un nuevo tipo de matrimonio que seguirá creciendo y que probablemente superará las expectativas anteriores.