¿En qué momento perdí mi nombre para convertirme en la mamá de…?
El símbolo más importante de autoridad, estatus e identidad de la familia hoy en día está representado por la madre.
En psicología, la idea de que «mamá sigue siendo mujer» se refiere a la necesidad de reconocer y validar la identidad femenina de las mujeres que se convierten en madres.
La imagen de la «supermamá» se ha convertido en una figura icónica en nuestra sociedad. Esta mujer parece tener la capacidad de hacerlo todo: criar hijos perfectos, mantener un hogar impecable, avanzar en su carrera, tener tiempo para su familia y amigos y siempre lucir radiante.
La maternidad puede generar cambios significativos en la identidad femenina, ya que las mujeres asumen un nuevo rol y enfrentan nuevas responsabilidades.
Existe una gran cantidad de investigaciones sobre la maternidad y lo que conlleva tener y criar un hijo. Estas investigaciones han sugerido que las mujeres cambian sus identidades en una variedad de formas cuando se convierten en madres, y es que las mamás no solo son eso, sino también son mujeres, profesionistas, hijas, hermanas, artistas, científicas, etc.
Es importante, tanto para la sociedad como para las mujeres como seres humanos, mantener su identidad, individualidad e independencia
Cómo adaptarte a tu nueva identidad de ser mamá, sin dejar a un lado tu individualidad:
Piensa en una o dos cosas que encuentras que son las más esenciales para tu capacidad de sentirte bien, por ejemplo, hacer ejercicio, leer, realizar algún hobby, hacer tiempo para estar con tus amigas. Dale prioridad a algo que te identificaba previo al embarazo. Sé realista sobre tu carga de trabajo y tus objetivos. Establece límites y genera un círculo de apoyo entre tu familia cercana y amigos. Encuentra una nueva rutina que te permita sentirte bien física, mental y emocionalmente. Encuentra pequeñas maneras de fomentar las relaciones con tu pareja, tus otros niños o tus seres queridos. Anota una cosa cada día por la que estés agradecida o menciona “un triunfo como mamá”. Encuentra el humor y lo positivo en las rutinas diarias.
Deja atrás el mito de la “Supermamá”
Como mamás tenemos que poder hacerlo todo: cuidar a nuestros hijos, tener una buena carrera laboral, una relación estable, mantener amistades duraderas, un hogar hermoso y nunca aparentar que es mucha carga. Pero ¿qué hay detrás de esta presión, tener todo bajo control, y cómo afecta la salud mental de las mujeres? El mito de la supermamá es una expectativa irreal, pero muy común, que coloca una carga desproporcionada en las mujeres, creemos que debemos hacerlo todo perfectamente, y si fallamos en algún aspecto, nos sentimos culpables.
La presión de ser una supermamá es un peso innecesario que puede impactar negativamente la salud mental de las mujeres y caer en síntomas de ansiedad, estrés, autoexigencia y agotamiento. Pero la realidad es que la maternidad no es un concurso, no se trata de competir ni de compararte con otras madres, cada familia y cada madre son únicas. Romper este mito es esencial para promover una maternidad más saludable y realista.
¿Cómo hacer las paces con esta renuncia a una parte de quienes éramos antes?
En una sociedad donde priman la inmediatez y rapidez por resultados, cuesta amigarse con la idea de que convertirse en madre es un proceso de reorganización y reconstrucción psicológica, de la propia identidad, de la relación con una misma y con los demás, y del lugar que ocupamos en el mundo.
Para transitar mejor este período de renuncia y nuevas ganancias, ayuda mucho encontrar espacios de disfrute en esta nueva etapa. Si todo lo que implica ser madres se asocia a una experiencia difícil y llena de sacrificios, evidentemente todo lo bueno queda puesto en el pasado, y todo lo malo en el presente.
Una madre sana mentalmente promueve la salud mental en sus hijos, la relación afectiva con sus hijos es fundamental para forjar una familia con cimientos sólidos, para que se cultive comunicación, comprensión y afecto que garantizará la formación de hijos que irán creciendo con seguridad emocional y mental.
Recuerda que ser una buena madre implica amar, cuidar y apoyar a tus hijos, y esto no depende de la perfección, sino de la autenticidad y el amor genuino que ofreces.